sábado, 27 de abril de 2013

Tengo sueño!

..pero no voy a la cama...

Comencé a ver anime de nuevo. Esta vez es uno hiper interesante. Luego subo la reseña, cuando lo termine.

Últimamente he tenido problemas para dormir, pero repentinamente desaparecieron; na' de na', puff, se esfumaron...adiós!

Hoy no puedo dormir, por razones distintas. Razones normales diría yo.

Me encuentro en una linea tan delgada que cualquier desliz puede llevarme al otro lado ¿De la cordura? ¿De la idiotez?

Se siente como el efecto secundario de algún medicamento: sabes que te hará bien, pero tiene sus consecuencias un tanto negativas. El punto es corregir los caminos desde la raíz de los problemas para que esta vez no vuelvan a crecer. Sin embargo ¿Estoy dispuesta a cortarlos de tajo?

Un impulso puede provocar muchas cosas. El enojo hace lo suyo y la tristeza no es buena consejera, pero sobre todo el dolor no debe tener algún espacio en uno.

Es igual de patético que encontrar todos los días la odiosa respuesta en mi bandeja de entrada que dice:
¿Tienes papada? Ninguna respuesta de lo que realmente querría encontrar. Pero así es esto. Las decisiones que tomes cambiarán el rumbo por siempre. No hay vuelta atrás ¿entiendes? Solo afronta el camino que consciente te has labrado y termina con los caminos en la inconsciencia.

Total: yo seguiré aquí lamiéndome las heridas. Porque al final, la decisión tomada, además de ser la correcta, me ayudó a entender que así debía ser. Que no importa que se destruyan los castillos en mi interior y me colapse en vida en un intento por alejar lo que más atesoro, porque de todas formas mi tesoro más preciado no era mío en un principio y lo dejé volar...

Lo más crudo fue saber que mientras emprendía el vuelo lejos de mí no volteó ni una sola vez...

martes, 23 de abril de 2013



Radiantes son tus pasos en la arena,
cosquilleándote las tristezas,
son sonrisas que se esconden de la noche
salpicadas de tu inocencia.

Incluso ahora, lucen atildados;
incluso cuando dan su espalda al sol
me regalan la primer sonrisa del alba.

Te contemplo a la distancia
sin disfraces ni personajes inútiles,
 yo aquí, desnudo bajo el goshinboku;
atrapado en un paraíso intermitente.

Serás mi prueba inalterable
de que existe la vida
lejos del caos que me canté
mientras te cuento los años.

Tu entereza siempre fue mi utopía,
tu simpleza un misterio delicioso,
y tu alegría mis suspiros bendecidos
para darte más... para ser más por ti.

Me quedé inamovible,
en mi no corren los días,
en mí no duelen los años,
tu tiempo se volvió mi entera realidad.

Aquí, mirándote los besos,
mirándote las canas,
mirándote la vida que es prestada.

Atesoraré los momentos cuando llegues a mí,
a contarme, a mostrarme.

Yo desde lejos, te veré marchar.


viernes, 12 de abril de 2013

¿Qué será de mí?

Y así termina el sueño de la noche. Te alejas y yo debo permanecer aquí... sin saber a donde te dirigirá el mundo. ¿Quién seguirá tus pasos? ¿Quién olerá tu estela?

Se me está acabando el espacio para preservarte, para disfrutarte. ¿Qué voy a hacer con todo esto? Se desborda lentamente como lava en esta tierra de sal para volverse roca, para hacerse isla y flotar por encima de mis fantasías.

La lluvia de tus poros me enjuaga las penas, me envuelve en una dimensión de quimeras y de espejismos. Son todos estos parte de un núcleo central que me exhorta a construirte una casa en el cielo. Y se siguen desbordando los recuerdos, las emociones. Continúan desenredando mi cause y me dejan desnuda a la realidad, al crudo primer plano.

Ahí estás otra vez, oculto. Vuelto solo un rumor. Despareces de mis dominios. No puedo tocarte, no puedo leerte; solo imaginarte.

Hay que será de mi... cuando el receptáculo que es mi cuerpo arroje esto que llaman sentir a la luz del mundo, cuando los ojos de los incrédulos soplen verdades hechas polvo y la naturaleza se regocije en mi propia intimidad. ¿Qué dolencias nos esperan en el trayecto? ¿Qué será de mí?

Cuando los placeres culminen en bandejas de plomo y la sabiduría que apenas envuelvo desate su furia. ¿Qué será de mí?

Sin entenderlo, sin estudiarlo, sin constatarlo. Te adecuo una escalera hasta mis entrañas. Devela las llamas de la locura, incursiona en mis pensares masoquistas, desentierra la semilla de mis miedos y constata...

Comprueba cuántos mundos te he creado, para que vivas a mi lado. Dulce utopía del amor...

Y cada noche, cuando me despido de ti... me vuelvo más vulnerable. Entiende... que éstas lineas son sólo para ti...

Mi dulce ser... adéntrate. Siénteme en estas lineas.

Tal vez huyas despilfarrando las perlas que te doy con cada estrella. Tal vez. Al entender que esto no es una abstracta forma de mi vida, si no una verdad hecha canción, que te canto... y tendré que recoger las joyas que dejes en el suelo infértil de mi decepción. Pero aún esas las llevaré en mis bolsillos ingenuos y conservaré por siempre.

Adéntrate, siénteme en estas lineas.

jueves, 11 de abril de 2013

El título de mi blog se ve verde!

Lo vi verde...

Pero aún así voy a escribir. Si mi trabajo verdaderamente se centrara únicamente en la escritura, pues... yo...
de verdad estaría haciendo algo productivo, sin quejarme.

¿Recuerdas la clase de veterinaria? Así comencé. Con una pregunta y se me vino a la mente algo. No creas que es mentira. Todo es cierto.

¿Recuerdas la clase? Cuando tú estabas enfrente de mi y yo me burlaba de tu camisa en secreto...
Eras el único hombre en una linea horizontal hecha de mujeres. Yo atrás haciéndome la risueña y entreteniendo mi mente con dibujitos.

Entonces volví a burlarme de tu camisa. Y miré una por una las espaldas de esa linea...

Miré a la primera y me hice un juego para ignorar la exposición:

Si tuviera que tomar algo de la primer persona serían sus sentaderas de gimnasta.
Si tuviera que tomar algo de la segunda persona sería su color de piel.
Si tuviera que tomar algo de la tercer persona serían sus brazos esbeltos.
Si tuviera que elegir algo de la cuarta persona sería el liso de su cabello
Si tuviera que elegir algo de la sexta persona serían sus piernas delgadas.

Y cuando había llegado a ti... la quinta persona, me dije:
Si tuviera que tomar algo de la quinta persona sería su cultura y conocimientos.


¿A caso no te hace sentir bien eso?

Yo sí me sentiría feliz...

miércoles, 10 de abril de 2013

Tarde de café

Y ahí estaba yo, esa tarde sin sol con el viento golpeando las ventanas, conversando nimiedades. Pero yo sabía que no era una plática común; quería saber más, quería escucharlo todo esta vez y no leerlo.

Me incitaba tal vez el peligro que conlleva una revelación de suma importancia.
-Es un lugar púclico.- Me dije.- Aquí no corro riesgos...

Y la gente se encontraba en sus asuntos, perdidos, ni siquiera podrían enterarse de una verdadera revelación aunque se las gritaran a la cara. Las personas de hoy son así: hedonistas. Solo sus asuntos, no más.

Eso me tranquilizaba, de todas formas iba a guardar la calma, bajar la voz. Mis ojos se encontraban tan abiertos que me ardían. No quería perder de vista ningún movimiento, ninguna mirada.

-¿Acaso es tan difícil que me digas la verdad? -Preguntaba atónita y molesta.

Más sin embargo las palabras que esperaba no salían. Era tan emocionante como peligroso: enterarse de que no todo es tan ordinario como se cree. Y en ese momento no eramos dos personas ordinarias. Compartíamos un secreto que enterrábamos en lo más profundo del ser. Ahí donde solo se entra con llave de oro.

-Quiero saberlo todo.
-¿No tienes miedo? No se aún porque te estoy diciendo estas cosas a tí.
-Porque todo sucede por algo...

Mi propia versión casi trillada de crepúsculo se armaba delante de mi... sin comer ravioles con champiñones, solo tomar café. Pero esta versión era real, más humana y más única. ¿Qué si sentí que hacía algo incorrecto? Así es.

¿Es que no voy a para nunca? ¿No voy a detenerme?

Conoceré lo que hay detrás de esa cortina de humo cueste lo que me cueste.











domingo, 7 de abril de 2013

¿Quién retiene el amor cuando se aleja?


Buenas tardes a todos los que leen este humilde Robbinblog.

Ahora que mi blogui tiene nueva apariencia siento que quiero escribirle más y más. Claro está que esa no debería de ser la causa por la que escriba más seguido, pero es inevitable; amo su nueva apariencia. Y ese amor me hace en querer forzar mi mente para escribir. Digo forzar porque ya no es tan fácil para mí escribir como antes por aquí: tan solo con ver "el recuento de daños cerebrales" uno se da cuenta que en cada año mis entradas son menos.

Me quedé con la página abierta, esperando una idea cuando entonces recordé una anécdota de mi infancia:

Sucede que por allá en el año de... (en realidad no lo recuerdo :p pero iba en la primaria) encontré un libro pequeño pero eso sí, ¡muy gordo! en un cajón de un mueble de mi casa. El libro tenía la imagen de muchos libros de colores en su portada y en todo el libro. Su título era: "500 poesías de la literatura universal".

Ya para ese entonces comenzaba mi gusto por la poesía y la escritura, así que hurté el libro y sin decirle a nadie me lo llevé a un cuarto que apenas estaba siendo utilizado (mi cuarto) y comencé a leer muchos poemas.

Como toda niña, solo buscaba títulos bonitos o interesantes para leer; saltando muchas páginas y leyendo incluso sólo las primeras lineas de los que no me gustaban. Leí tantos que estoy segura que muchos eran títulos muy famosos (el título del libro hace más obvio esto), y entre esos muchos poemas leídos encontré uno casualmente cuando decidí cerrar el libro y abrirlo en una página al azar. Entonces leí el título "¿Quién retiene el amor?" de Jacinto Benavente (Lo recuerdo de esta manera pero buscando en el Internet veo que el nombre es "¿Quién retiene el amor cuando se aleja?"

Y lo leí tantas veces porque me había gustado demasiado, tantas que lo aprendí de memoria (porque antes para mí aprender cosas de memoria era cosa fácil...ahora ya no...)

Desde entonces declamaba ese poema cuando me tocaban los honores a la bandera, o lo declamé dos años seguidos en la fiesta del día de las madres de mi salón. Mi mamá estaba contenta de que lo declamará y yo también.

La anécdota surge aquí, cuando en esas tantas veces que lo declamé tuve una "competencia" con mi amiguita, la más inteligente del salón, con la que luego nos peleábamos los títulos de primer lugar :p

Ella sin duda alguna, por el contacto que aun tengo con ella, es de verdad ¡una gran intelectual! (saluditos a mi amiguita) y también en la primaria destacaba en todo.

Uno de esos días de las madres, el salón entero supo que ella se sabía un poema de memoria y que lo iba a declamar. ¿Que cuál era el poema? Nada más y nada menos que "El brindis del bohemio" de Guillermo Aguirre Fierro. El poema de este autor mexicano es tan largo y tan extenso que cuando supe eso no pude evitar comparar mi poema de una página con el suyo de mil!!!! xD a lo cual me decepcioné un poco no pasó a mayores.

Y pues yo hasta la fecha aún me sé este lindo poema, sin embargo, como niña que fui, nunca le puse la debida atención al significado del mismo. Ahora puedo decir que lo comprendo.

Otro poema que aún puedo declamar es "¿Y la luna?" de León Felipe. Otro poema corto pero muy bonito, sacado del mismo libro.

Sin más les dejó por este medio el poema de Jacinto Benavente:

¿Quién retiene el amor cuando se aleja?

Cuánto es el amor por todos mis amores,
que en el jardín de la existencia mía.
al verlos marchitarse día a día.
preferí siempre deshojar sus flores.

Cuanto más encendidos sus colores,
mueran en su triunfante lozanía,
más triste que la muerte es la agonía
de un amor entre dudas y temores.

Triste fin de un amor cuanto engañoso
quiere fingir que a su pesar nos deja
y más ofende cuanto más piadoso.

¿Y qué logrará la importuna queja del ofendido corazón celoso?

¿Quién retiene el amor... cuando se aleja?


Cabe destacar que no tiene ni dos semanas que le pregunté vía Internet a mi compañerita si aún se sabia su poema, y me dijo que sólo unas partes... (¡pues es que estaba bien extenso!)

Se preguntarán que pasó con el librito de poemas... Pues verán: como el libro perteneció a mi abuelito materno, mi abue cuando me vio con el libro pensó que lo iba a romper (era muy pequeña yo) y creo que lo escondió xD igual ya no le pregunté por el, no lo hago porque me da miedo: no vaya a ser que yo realmente lo perdí... igual cuando la vea le preguntaré :p si no se me olvida...


Saludos Robbinescos infantiles!














Muy triste!

Y después de un ratito de estár más triste...

Ya no se a quien le escribo, o a quienes.

Bloguito lindo tiene nueva apariencia, ¡Ya era hora de un cambio! Dejar atrás lo feo lo viejo, reconstruir la esencia y la clave que perdí. Bueno...
Ahora que el Robbinblog estrena ropa nueva, es tiempo de hablar de otras cosas: dejando atrás el drama y las tristezas que ya se limpiaron nuevamente en las entradas anteriores. Ahora, colocando tres puntos suspensivos a la historia puesto que puede ser interminable, es tiempo de renacer y de hablar de otras cosas de mi interés personal.

Ya no se a quien le escribo, o a quienes. Tengo algunos nombres fijos: aquellos que aún me siguen, pero principalmente que aún escriben por ellos. Un ejemplo es mi gran amigo Nahual, me lee, lo sé. Tal vez no todo el tiempo, pero lo hace. Y lo más importante es que el escribe, y no ha dejado de escribir. Pues bien, hoy me llevé una decepción grande después de renacer. Comencé a visitar de nuevo blogs!!! ¿Y cuál fue mi sorpresa? La mayoría habían dejado de escribir mínimo tres años atrás...

¿TANTO ME AUSENTÉ?

Y más triste estoy porque dejaron de escribir, ya no los pueden leer. ¿Qué es de ellos? ¿A dónde fueron? ¿Prefirieron otro camino que no fuera la escritura? Tal vez jamás lo sepa.

Pues ya, triste y con todo porque la mayoría de los seguidores de mi blog tiraron la toalla. Supongo que lo que tienen o hacen ahora es mejor para ellos, y ojalá así sea. Pero pues la nostalgia de ya no ver sus letras llega un poquitín.

No dejen de escribir!!!

Si me leen...

¿Tendré un fiel seguidor desde el 2009 que nació el Robbinblog?

Sería necesario hacer una encuesta :p


Saludos Robbinescos

sábado, 6 de abril de 2013

Momento


Por ahí dicen que si un escritor se enamora de ti...

Serás inmortalizado, se leerán una y otra vez las letras dedicadas a ti, miles de veces, miles de años. Ya sean para bien o para mal, total: estarán ahí porque tu causaste conmoción en el escritor, le pegaste a su campana de emociones que retiembla en sus adentros.
La mente del escritor es especialmente objetiva con los subjetivo, lo abstracto le produce placer. Puede hablar de mil cosas sin hablar de nada. Insultar con perspicacia, declarar amor sin que lo entiendan. Así es esto.
Mientras leía el blog de mi amigo Nahual de los valles encontré la esencia perdida en mis textos. Era como si  sus letras me despertaran de nuevo las ganas. Quien lo diría.
Y recordé el motivo por el cual comencé con este humilde espacio cibernético, como cualquier otro, para publicar mis más preciadas ideas: plasmar los momentos de mi vida diaria.
Cuando lea esto años más tarde, si la vida aún me alcanza, me pregunto ¿Qué pensaré de cada una de mis publicaciones?
Pena tal vez. Orgullo quizá. Tristeza indudablemente. Y plasmar esos momentos tan preciados y tan odiados incluso es el mejor momento para sanar cualquier enfermedad que aqueje al alma.

Un pequeño relato para mi deleite:

Recuerdo bien el día que te fuiste: Iba retorciendo el papel en mis manos, caminando sola unos cuantos metros que me sabían a tierra.
Estaba rezando por contener ese bólido en mi garganta que ya iba a explotar, a la vista de todos. "Dios dame fuerzas descomunales", y miraba hacia el techo para que la gravedad hiciera los suyo con las lágrimas.
Me hice a la idea de un mundo donde fueras fantasma: Esa tarde libre de pensamientos hechos nube. Donde el sol más dorado era, y yo era de plomo.
Los segundos me anestesiaron la mente, los minutos vinieron después, las horas carcomían el lazo en nuestra ciudad de cerros, de caminatas, de Tajín. Los días se sentían como el más cruel de los inviernos repitiendo su solsticio. Las semanas sólo eran números en mi haber.
Recuerdo bien sentirme muerta. Morí en mi propio nudo adolescente. Y mis sueños como cintas de cassette: repitiéndose y enredándose. Pude haber escrito mil libros de premio novel con tan solo el recuerdo y mis ojos despertaron a los días de otoño; sin morderme las uñas de los nervios ni soltarte las risitas que añorabas.
Pasé en el tiempo, en el limbo, en mi otra dimensión, en la nada. Los sueños eran más frecuentes: algunos mantenían la distancia como una película extranjera llena de visiones que no entendemos pero que todos aclaman como si fueran críticos de cine. Otros eran simplemente maravillas, levantando cualquier pañuelo de lágrimas y convirtiendo toda esa basura en mi versión personalizada del edén en la tierra: tu a mi lado en un por siempre pintoresco.
Aquí permanezco, mirando el techo desde mi almohada: una vorágine de emociones con tu recuerdo, que ni fotos me guardé. Otro día más, otra noche más en vela, esperando que tu nombre apareciera en mi pantalla para hablar de nada. Para solo decirte un hola tan descuidado que pecaría de indiferente. No, mis adentros te gritaban tantas cosas en esas cuatro letras.
Esa era yo: perdida en los confines un mundo que te reclamaba como mío, que nunca pude sentirte mío a ciencia cierta, solo en las magias de la noche.
Y comencé una cruzada de locuras, como una lucha interna, como un grito de auxilio que esperaba ser escuchado allá donde las palmeras te cantan y la arena es tu amiga, mi enemiga. Que el alcohol no cura las heridas, solo las amplifica; lo sé. Que ser errático solo te aleja tu ser, y me alejó de mí.
Aquellas anécdotas antes de los veinte me hacían escuchar melodías de autoestima baja. Algunas ya las oigo y sé de que mes son.
Fuiste el tesoro de la primavera, la frescura en el verano. Cuando la lluvia enjuagó los tics de nuestra historia. ¡Ah! que tiempos...
Hoy las calles aún guardan el secreto, los cerros te esperan ansiosos, el viento quiere empujar nuestros cuerpos en la misma dirección. La luna quiere espiarnos y ser cómplice. Las casas aguardan y nos hacen valla para guiar nuestros caminos que una vez más se ven perturbados por la presencia del otro. Nuestra órbita no es la de nadie más que nuestra, y lo seguirá siendo ahí en la tierra de Papanes:
Tu escapé a otra vida y la vida que te entregué aquella noche de marzo mientras danzaban nuestros pies y nuestras manos ¿Recuerdas? Aquella noche que marcó mis días...



Gracias Nahual de los valles por tan divina epifanía!



Saludos robbinescos!


viernes, 5 de abril de 2013

jgngmsenfjgsfjj

No por nada en especial...

¿El no tener ideas me hace crear tan deplorable título de entrada?

No lo creo...

O más bien, no es que no tenga ideas... porque tengo MILES!

Es el hecho de tener tantas que se pegan en una maraña y para sacarlas completas está un poco difícil...

Y la música ayuda... y estar solo ayuda... y otras cosas más ayudan. Pero a veces ni así...

Por lo general cuando paso por un momento "dramma queen" es cuando me entran más ideas. Es como tener que utilizar mi propio sufrimiento para la creación de mi arte. Por que sí, es un arte.

¿Entonces es similar a recurrir a la droga para pintar un cuadro o hacer el cuento de Alicia en el país de las maravillas? (sólo es suposición)

Podría ser... pero entonces ¿De dónde sacan las ideas los más grandes? No me la creo que de sueños proféticos: algo de cierto hay en ello, pero no es toda la verdad.

Es decir que el arte está plenamente ligado con las emociones del autor (obvio!). Pero puede ser cualquier emoción... o inspirarse en la falta de ella.

Me enorgullece decir que no necesito ningún medio externo a mi realidad interna para crear lo que yo llamo una compilación de trastornos mentales. ¿Necesitaré algún día de la hierba verde? No lo creo.

¿Necesitaré un poco de masoquismo? Interesante.

¿Caeré ante los nuevos modos de la sociedad? Probablemente.

¿Cortaré los nudos que nos atan? Incluso para mi es una sorpresa lo que haré mañana.


Soñé que arrancaba mi piel:
ataba los confines de mi universo,
entonces ya no era yo
quien miraba desde abajo.

Y volaba a mi casa en el sol,
zigzagueando la realidad,
con los ojos entrecerrados para aún mirar al suelo,
que el pasado que me hice es aún de roca firme.

Condenada a lamerle el dulce a los vicios,
a cavar en las entrañas de mi tártaro,
por un vestigio de tu existir...

Pero hoy volaba, hoy crecía el arco en el cielo,
hoy tus pisadas eran polvo y tus ojos no serían más mi lumbrera.

¿Era eso mi felicidad? Mi libertad...

No, esto es el camino, el sendero más correcto.
la verdad que no veía,
las tinieblas disipadas.

Y ahí estaba yo encendida,
contemplando la sabiduría de mis horas,
observando el palacio de mis triunfos.

Cortar el lazo que me unía a la tierra:
la única manera de seguir volando...

Entonces miré de frente:
mis adentros me invitaban a seguir,
mis manos alcanzaban las nubes de mi intelecto.

Comencé a emprender el vuelo,
más aún me detuvo una objeción
proveniente de lo profundo,
mi propia voz.

¿Qué me dijo? Es un secreto
Pero entonces comprendí:

La felicidad es relativa, lo que estaba intentando alcanzar era mi propio ser, ahí lejos de influjos que arrojaran mi propio bienestar por debajo de mis pies. Estaba errada, no necesitaba una forma de paraíso, pues en ello se perdía el concepto de felicidad en esta tierra.

¿Qués es la felicidad sin la tristeza? Debía entonces aceptar que estar del lado del inframundo tiene más valor; es la luz en el camino de oscuridad.

Y todo eso ocurría en mi mente, una tarde de primavera, después de haber dicho adiós nuevamente.

Pero debía regresar... y aceptar lo que soy... un hermoso trazo de colores que persigue la tinta que la mueve... Y seré negra a veces, gris, blanca.... cromática....

No podía irme sin decir que una parte de mí se quedará ahí... por siempre... durmiendo en el mar de tu esencia...