domingo, 3 de marzo de 2013

Una anécdota interesante.

Muy curioso...

Buenas noches a los blogueros y no tan blogueros...

Robbin está de regreso (pero de esos regresos que son como un cometa o un eclipse) .

Me preguntaba que cosas podría escribir para no dejar tan abandonado a bloguito, pero como siempre, nada me agradaba. Miré a mi alrededor, buscando alguna cosa que pudiera servirme de inspiración y entonces miré las latas de cerveza que me tomé ayer. Estaban ahí solas, por lo que pensé en tirarlas a la basura (y eso hice).

Al regresar a mi asiento para seguir dándole con las ideas, recordé una anécdota que, gracias a las latas de cerveza, pude sacar de mi subconsciente...

En una de mis noches cuando visitaba seguido un bar en mi ciudad natal (de esos que eran bien rockers pero al final se vuelven fresas y ya no te gustan) con mis amigos, fuimos a la barra a pedir unas cheladas (para el calorcito bueno). Aún recuerdo que el carnaval de mi ciudad ese año había terminado una semana antes del suceso y justo hoy es carnaval por allá...

Estaba con mi chelada muy feliz platicando con una amiga y no había lugares disponibles por lo que nos quedamos enfrente de la barra. En esos momento noté (con mi buena intuición femenina que cada día va mejorando), que un muchacho estaba viéndome y de poco a poco se fue acercando a la barra.

Como yo soy demasiado huraña para esas cosas, cuando un hombre al que no conozco quiere intentar platicar conmigo, lo primero que hago es huir de la escena (tal vez seré chocosa).

Pero no tuve la oportunidad de huir así que solo seguí platicando con mi amiga. Sin darme cuenta, el joven en cuestión ya estaba al lado mío y me dijo: HOLA!

Yo le dije hola también.

 A decir verdad tiendo a huir porque si me hablan pues... no soy de esas que hacen el feo y tiendo a ser muy cortés (ajá).  Pero de ese hola yo seguí platicando con mi amiga intentando que no me hablara más. Estaba a punto de irme hacia otro lugar del bar cuando el hombre en cuestión me dijo: ¿Eres de aqui?

La verdad es que no recuerdo que fue lo que le contesté y volví a mirar hacia mi amiga. Empezamos a dar marcha y el insistente amigo me dijo. Estas muy hermosa, te voy a invitar una cerveza. (Qué?? yo??? hermosa???? GRACIAS!).

Al decirme lo de la cerveza yo le dije rápidamente: Nooo, como crees. Muchas gracias.

Pero el joven insistió. Entonces me dijo: Espero verte pronto.

Y se fue sin más!!!

Después de su partida, ya no tuve que irme a otro lado por la presión de que quisiera seguir platicando (seré tan amargada?). A todo esto, no noté que mi chelada ya estaba en hielos así que le dije a mi amiga del alma que quería otra cerveza y que pediría una. Ella me dijo que también  quería pedir otra. Acto seguido, al voltearme hacia la barra, le dije al encargado (y vecino mío) que quería una cerveza.

El con su sonrisa habitual me dijo: Si, ya está pagada. Y me dio una botella de cerveza Indio (deliciosa).

Yo aún no entendía (como tonta que soy) y le ofrecí mis monedas para pagar mi cerveza. Él nuevamente me dijo que la cerveza ya estaba pagada, que el amigo de al lado la había dejado pagada para mí.

¡Estaba tan sorprendida! Ese extraño amigo me había hecho la noche aunque esa acción fuera tan simple y normal. Jamás me había pasado eso y pues... fui feliz :)

Lo más extraño de todo es que ni siquiera me hizo más plática o me pidió mi número o cualquier cosa. Ni siquiera intercambiamos palabras más que "HOLA"  y "No como crees" y cosas así...

Solo la pagó para mí y se fue.


Me pregunto si algún día lo llegué a ver después de esa noche. Por que la verdad ni le vi bien la cara...

Gracias amigo!! donde quiera que estés :)


Y pues ya. TAN TÁN!