domingo, 10 de febrero de 2013

Despistada

Si lo se... peco de despistada.

Veo la televisión para entretenerme. A veces ni el mundo cibernético me entretiene.
Hace dos días que un maldito virus elimino toda mi partida de pokemon black 2 y lloré por una hora... así es... lloré.


Esta noche tranquila de televisión quise descansar los ojos un momento de tanto brillo que cegaba mis ojos. Al mirar hacia abajo noté que la nueva adquisición de la familia Robbin (Mi Chihuahua Tiki: Así es... CHIHUAHUA!) no andaba haciendo de las suyas y le dije a mi hermanita.

¿Ya te diste cuenta que alguien no está de latosa?

Como mi hermana estaba más perdida en el internet no me hizo caso. Pero la verdad era evidente: Tiki dormía en su casita y no andaba de latosa.

No estaba chillando al pie de mi cama para que la cargara, que la subiera a dormir conmigo. No estaba mordiendo los zapatos que están debajo de mi cama. No andaba trepada en la montaña de ropa sucia que mañana me toca lavar. No estaba haciendo berrinches en su camita. Solo dormía.

Y noté algo aún peor... su platito de comida estaba vacío. Cuando dije el nombre Tiki, ella despertó al instante y lo primero que hizo fue acercarse a su plato sin comida a olerlo.. esperanzada de que tuviera comida pero nada.

Se acercó después a la cama de mi hermana y le lloró para que la subiera. Nadie se resiste al efecto Tiki así que la cargó. Luego me la aventó como muñequita de trapo y yo... la bajé de mi cama como la peor de las madres.

¿Porqué narro esta historia sin sentido alguno?

Porque soy tan despistada que además de olvidarme de su comida olvidé el verdadero punto que quería explicar con esta historia.



Saludos qué?? Ya se me olvidaron... :(


Reflexión?????

¿Habrá un momento  en que lo más prudente sea no leer?

¿No enterarse de ciertas cosas?

¿Dejar pasar más de nueve meses?



De lo que uno se entera! :o

Debería agudizar mi sentido espía más seguido.


Saludos robbinescos...

domingo, 3 de febrero de 2013

Miedo

Miedo de perderme en un mar de conformismo. De surcar las olas de mi eterno pensar, girar y girar en mi demencia. En mi inseguridad.
Miedo de saber que aún no sé. Miedo de encontrarme un camino sin final en el sendero que aposté.
Miedo de mi, de mis dolencias, de mi ser: porque no me conozco al final.
Miedo de intentar pretender, pero más miedo de lograrlo.
Miedo de tener miedo.
Miedo al descubrir una vida sin color, sin los trazos que se que tiene.
Miedo cuando soy volátil, cuando quiero y ya no quiero. Cuando no acabo muy rápido, cuando no termino nunca.
Miedo de mirar a mi alrededor y no encontrar nada, o encontrarlo todo sin poder entenderlo.
Miedo de subestimar lo que soy, a donde voy, lo que hago.
Miedo de llorar más de lo que ya lo he hecho.
Miedo al cambio, a las despedidas, al fin de una era o de mil eras que pasarán acariciando mi piel.
Miedo de sentirme, de no sentirme.
Miedo... es miedo.

Sólo miedo.