viernes, 25 de enero de 2013

El baile y el salón

Increíblemente después de decidirme por esa canción en la lista de reproducción noté que ya no tenía ningún sentido...

jueves, 3 de enero de 2013

Frío

Cruel, crudo, crudo, cruel.

Es todo lo que pienso sobre el frío. Pero también pienso en  reflexión, en soledad, en un divino masoquismo.
Esto de tener las manos heladas todo el tiempo ya no me causa gracia. Porque todos son más cálidos que yo y yo me quedé fría.
Hay un momento del año donde lo necesito. Donde lo pido a patadas y gritos emocionales. Necesito de mi frío porque me gusta sentirme como una reina del drama. Me gusta porque puedo vestir de lo lindo y caminar sola por la calle en el anochecer contemplando las luces navideñas. Me encanta porque es cuando le doy unas merecidas vacaciones a mi cabello de liguitas y dejo mis chinos en un recreo de casi dos meses. 
Pero después necesito del calor: necesito la primavera, necesito las ganas de intentar ponerme un short muy corto y sandalias de colores aunque nunca lo haga. Necesito el sol irrumpiendo en mi piel que ya está más que quemada. Necesito sentir las noches de conciertos y cerveza a reventar, cantar a todo pulmón y ver las estrellas que tanto me gusta ver.
Y quiero salir corriendo como caballo desbocado a buscar otras praderas, otros horizontes. Pero volver a casa al ocultarse el sol.
Esta noche de frío quiero ahogarme en cobijas y calentar mi nariz. Ya me está llamando el sol.